A Granada se entra por mar

Presente y futuro del Puerto de Motril

Artículo de Antonio Rodríguez Morales, publicado en el Anuario de la Prensa de Granada 2004

La historia de la provincia de Granada está marcada por grandes contradicciones. Y si no, ¿cómo puede ser posible que siendo principal destino del turismo internacional no cuente con un aeropuerto acorde a dicho volumen de visitas? De igual manera, no tiene mucho sentido que el Puerto de Motril, punto de entrada a la provincia por mar de visitantes y mercancías, no cuente con una gestión independiente.

Por todo ello, el 2004 ha sido el punto de inflexión donde los motrileños y los granadinos han querido alcanzar su mayoría de edad y, después de una historia donde no han faltado decisiones drásticas como el encierro de concejales en la propia Autoridad Portuaria, el Puerto motrileño será en el año 2005 gestionado por la ciudad que quiere recibir no sólo los inconvenientes sino también los beneficios que deben repercutir en la inversión y el desarrollo de la costa y la provincia.

La historia ha demostrado que el comercio por mar ha sido y sigue siendo un factor muy importante para la economía de un país. No es casualidad que de las 22 provincias españolas que cuentan con litoral, sin incluir a Ceuta a Melilla, todas tienen su capital ubicada en la costa excepto cinco, una de ellas Granada. Además de la peculiaridad de la provincia granadina se ha dado la circunstancia de que aquí no se ha valorado lo suficiente la trascendencia de contar con un Puerto fuerte pero además propio.

Pero las cosas han cambiado. Ha tenido que ser en el 2004 cuando Granada sea considerada provincia marítima y que los barcos granadinos no tengan que llevar matrícula de Málaga o Almería. Fue un primer paso, logrado gracias al empeño de la anterior Corporación y el anterior Gobierno de España que por primera vez en mucho tiempo tuvieron la sensibilidad necesaria para mirar hacia Granada y más concretamente a Motril, para conseguir este histórico logro que pasó casi de puntillas pero que tiene una gran repercusión.

Y entonces llegó el momento de reclamar para la provincia la gestión independiente de su Puerto. La Autoridad Portuaria de Almería-Motril, gestionada por José Antonio Amate, tiene unos excelentes resultados con más de dos millones de toneladas de mercancías. Pero también tiene sus efectos negativos en el impacto ambiental que ha estado causando en el barrio de Varadero, sin tener en cuenta la necesidad de una reinversión de beneficios en el desarrollo de la barriada, por otro lado, de las más deprimidas de todo el término municipal motrileño.

Por eso, el anterior alcalde, Carlos Rojas, y sus compañeros del equipo de gobierno decidieron que era la hora de que Motril reclamase sus derechos. Así comenzaron las gestiones para lograr la independencia al mismo tiempo que se fomentaba el uso turístico del Puerto. Poco a poco llegaban los cruceros y los vecinos del Varadero, que alzaban su voz en contra de la construcción de nuevas empresas de molienda y ensacado de cemento y protestaban por los efectos de tanto granel líquido y sólido en el ambiente de la zona, tomaban conciencia de que había que replantearse el Plan de Usos. Es decir, nadie está en contra del Puerto, pero hay que ver qué usos se le da, qué efectos causa y que beneficios genera en Motril. Con todo ello, los hechos se aceleran cuando un grupo de cuatro ediles del Ayuntamiento motrileño se encierran en el recinto portuario durante el último fin de semana de agosto en lo que fue un acontecimiento que pronto saltaba a los medios de comunicación y causaba un auténtico revuelo.

Las razones del encierro eran a causa de la negativa de la Autoridad Portuaria de dar información a los ediles y técnicos municipales que se presentaban en el Puerto sobre las obras de reconstrucción del dique que se derrumbaba por el temporal de mayo. Fue el detonante de una crisis en las relaciones entre Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria, que tuvo sus partidarios y también sus detractores. Sin entrar en la justificación o no de llegar a esta medida, lo cierto es que tras el encierro de los concejales Daniel Dueñas (PP), Antonio Escámez (PA), José Diego Artero (PA) y Francisco Villoslada (Grito-PDDC) tuvo sus consecuencias y tan sólo en cuestión de días, la Junta de Andalucía inicia los estudios para conseguir la independencia del Puerto motrileño. También sería causa de una polémica entre los dos socios de la coalición Grito-PDDC y sería una de las razones a las que aludió el edil Vicente Morales para apoyar la moción de censura que produciría el cambio de gobierno municipal, aunque es bastante probable que este incidente no fuera realmente detonante de la división entre los dos concejales.

Así pues, en el mes de septiembre se puede decir que la independencia del Puerto motrileño respecto a Almería no tiene marcha atrás. Y la llegada del nuevo gobierno municipal, con el socialista Pedro Álvarez a la cabeza, se unió a la demanda y todos los partidos políticos defienden la idea que, tras muchos años, subyacía en el sentimiento de los motrileños.

Cabe ahora preguntarse cuál va a ser el futuro de la Autoridad Portuaria independiente y para ello se está diseñando por parte del Ayuntamiento un estudio sobre el Plan de Usos. Esas palabras mágicas tan mencionadas por los que creen en un Puerto diferente, con más cabida para su uso deportivo y turístico, con el respeto de la pesca tradicional y con un mayor control de las mercancías que entran y salen del recinto. No existen fórmulas mágicas, pero en el caso del Puerto ya no hay marcha atrás para un futuro muy esperanzador. Con la segunda fase de la ampliación, la llegada de empresas a la zona de actividades logísticas y el nuevo Plan de Usos, seguramente Motril y toda la provincia de Granada se va a ver beneficiada del crecimiento portuario.

Dentro de tres años se cumplirá el centenario de la realización de las obras del Puerto y toda la provincia granadina podrá celebrar entonces un acontecimiento que viene a certificar una realidad que se hace patente cada vez que un barco echa los amarres al noray de los muelles motrileños. Esa realidad es que a Granada también se entra por mar, ese mar al que tanto le hemos dado la espalda quizás siguiendo el espíritu granadino de vivir para adentro, de esa introversión en lo personal que se plasma también en lo social pero que está cambiando y dando paso a nuevas perspectivas de progreso para una ciudad –Motril- y una provincia –Granada- que vuelven, por fin, a mirar al mar y a nuevos horizontes de desarrollo.