CALLE NUEVA

Hombre bueno

Manuel Fernández Olvera

Hoy no toca criticar. Todo lo contrario. Toca hablar bien y reconocer las virtudes de una persona. Sé que eso es más aburrido, pero –de vez en cuando- hay que hacerlo.

 Allá por la década de los setenta hubo una serie de personas que, sin apenas medios y dentro de un ambiente político ya viciado y decadente, se dedicaron de forma desinteresada y altruista a trabajar por la cultura y el bienestar de Motril: la Asociación para el Fomento de la Cultura. Podría nombrar a muchos pero hoy, dado que falleció la semana pasada dentro del anonimato  más absoluto, quiero reivindicar la figura de Juan de Dios Fernández Molina, persona a la que yo, personalmente, no debo absolutamente nada y de quien nunca recibí favor alguno.

Juan de Dios Fernández Molina, hombre educado y de exquisitos modales, fue el primer director que tuvo el instituto “Julio Rodríguez”; fue concejal del ayuntamiento motrileño y, posteriormente, delegado provincial de Educación durante muchos años. Juan de Dios, junto con otros muchos, fue impulsor y promotor de la creación de la Escuela Hogar “García Lorca” y “Aprosmo”. Cuando marchó a Granada,  el ayuntamiento motrileño, reconoció su labor poniéndole su nombre a una calle que da acceso al citado instituto. Este hombre, contribuyó de manera decisiva para conseguir muchas cosas buenas que hoy tenemos en nuestra ciudad.

Pero los tiempos cambian. Aquí ya nadie trabaja por la cultura ni por el desarrollo de Motril, sin un móvil económico. Ahora, por ejemplo,  no se trae a Jerónimo Páez por amor al arte, sino porque el ayuntamiento le suelta un par de quilos (de las antiguas pesetas) cada seis meses. Aquí preocupa un higo que se destruya la ermita de San Nicolás (como muy bien  lamentaba  Rafael Gan), porque lo que interesa realmente es el pelotazo del centró lúdico que sepulte (visualmente) el Santuario de la Virgen. Ahora hay otras costumbres, otras formas de trabajar “para el pueblo” Ja!